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Julieta Sonia Valencia Huerta, asesinada por la dictadura de pinochet

diciembre 31 2021

Julieta Sonia Valencia Huerta, conocida como Sonia, nació en Coquimbo el 24 de Agosto de 1943. Su padre era empleado de Ferrocarriles del Estado. Estudió en un liceo de Coquimbo y posteriormente en la Escuela de Servicio Social, Dr. Lucio Córdova, Universidad de Chile Santiago; perteneció a la llamada “generación de 1968”, una vez titulada regresó a Coquimbo. Trabajó en el hospital San Pablo de esa ciudad y también lo hizo, durante el gobierno de la Unidad popular, como encargada del Servicio de Bienestar del Personal, de funcionarios del Servicio Nacional de Salud (SNS), en la II Zona de Salud Atacama – Coquimbo. Posteriormente fue exonerada. Durante la dictadura militar trabajó en el Programa de Ocupación para Jefes de Hogares (POJH). Una compañera de liceo y de carrera, la describe como “Buena mujer, lo primero, una buena mujer, honesta, sincera. Sincera hasta decir basta”. Una amiga desde los tiempos de universidad, la recuerda como, ”Sonia era una persona transparente, era una mujer vital, […] que amaba la vida, amaba a su hijo, amaba a su familia, amaba a las gentes las cuales ella atendía, amaba su trabajo […] una mujer creativa […] muy ubicada en la vida …” Una de sus condiscípulas, dice de ella, “Cuando hicimos la memoria […] debíamos viajar a Coquimbo y ahí estabas tú, Sonia, de inmediato dijiste, tengo un tío que vive allí, yo me encargo. A los pocos días estaba la respuesta y la casa donde permanecimos cerca de un mes, éramos cinco y tú, Sonia, pediste por todas…” Su compromiso socio-político, creció durante la Universidad y posteriormente en los años de trabajo profesional. De esa época, sus amigas relatan, “se colocaba en el lugar de las otras personas, tratando de entenderlas y acompañarlas en sus decisiones.” “Así conocí a Sonia, menuda, pequeña, muy sensible y comprometida […] Recuerdo lo trabajólica que era […] se veía obligada a andar con su hijo para todos lados, no tenía colaboración en su casa para cuidar al niño, porque Sonia era madre sola”. Su hijo primogénito, se llama Luís Rubén.

Contrajo matrimonio con Mario Romero Robledo, 27 años, Ingeniero en Minas, militante del Movimiento de izquierda Revolucionario (MIR). La pareja se estableció en una vivienda de auto construcción, de dos piezas, ubicada en Pasaje Caldera 88, en Olivar Alto, Coquimbo. En el año 1977 ya tenían a Rodrigo de 3 años y Sonia contaba con un embarazo de 7 meses. Ese mismo año, el día 30 de Diciembre, pasadas las 18 hrs., Sonia, Mario, Rodrigo y un profesor, amigo de la pareja, Germán Cuello Yuschkewitz, fueron explosionados en ese domicilio, por acción atribuida a agentes de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA). Cuando fue explosionada, Sonia tenía 34 años de edad. En el informe de la Corporación de Defensa y Promoción de los Derechos del Pueblo (CODEPU), presentado al Presidente de la República Don Ricardo Lagos Escobar, se registra: “vecinos del lugar vieron que a la vivienda familiar llegó una camioneta C-10, tipo furgón y cuatro autos pertenecientes a la DINA. Bajaron a tres personas maniatadas, con signos de haber sido torturadas. Antes de entrar a la casa de Sonia y Mario, hicieron salir de sus viviendas a todos los vecinos aledaños. Después los agentes entraron y dejaron a Sonia, Mario y Germán, retirándose del lugar. Al rato tuvo lugar la explosión”. Según relato de Mirta Sulantay, Trabajadora Social, tía paterna de Luis Rubén, ese día 30 de diciembre, Sonia junto a su hijo, habían ido a la Municipalidad de Coquimbo a cobrar el aguinaldo navideño. De regreso dejó a su hijo, con una de sus hermanas, que vivía cerca y se dirigió a su casa, donde estaban Mario, Rodrigo y Germán; luego sucede la explosión. Luis Rubén acude a su casa y rescató a su hermano, milagrosamente ileso. Sonia, Mario y Germán fueron llevados al Hospital de Coquimbo, donde finalmente fallece Mario, de allí pasaron al Servicio Médico Legal. Los ataúdes sellados, se entregaron a sus familiares, se les sepultó bajo fuerte presión con presencia militar y de agentes de la DINA.


La versión oficial del Intendente, Comandante Luis Patricio Serré, fue que estas tres personas explosionaron cuando estaban elaborando “bombas”, que iban a colocar esa misma noche en lugares públicos. Mostraron además tres revólveres, una pistola, literatura marxista, panfletos del MIR y planos de La Serena y Coquimbo, que habrían encontrado en la vivienda. En ese momento, no hubo proceso judicial alguno para investigar las muertes, simplemente se les trató de “extremistas” y se dio por veraz la versión oficial. Los hijos de la pareja asesinada, vivieron con sus abuelos; Luís Rubén con sus abuelos maternos, y Rodrigo, con los abuelos paternos. Crecieron con la certeza que sus padres fueron explosionados por agentes de la DINA, con todos los dolores, traumas y secuelas que tanta violencia conlleva. Los explosionados, no fueron calificados de Víctimas por las Comisiones creadas para tal efecto, por esta razón el programa de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia no pudo interponer querella. Fueron declarados sin convicción por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación y por la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación. Es la situación de numerosas víctimas, a las que se les negó el registro y reconocimiento de la violación del derecho a la vida, situación que el Estado de Chile no ha corregido. Rodrigo, siendo adulto, volvió al lugar de los hechos, recuperó la casa y vivió en ella, hasta que falleció. Fue contactado por una vecina de la población, cuyo testimonio les permitió a los hermanos, interponer una querella por “homicidio calificado, secuestro, detención ilegal y asociación ilícita genocida en contra de Augusto Pinochet Ugarte, Manuel Contreras, Álvaro Corbalán y el agente civil Osvaldo Pincetti.” La querella fue interpuesta por Rodrigo, siendo representado por el abogado del CODEPU, Carlos Cáceres Iriberri, quien solicitó a la Corte de Apelaciones,

Secretaria Criminal, de La Serena, la presentación ante el tribunal, de testigos y agentes que pudiesen estar relacionados con los hechos, además de la exhumación de los cuerpos. Causa rol N°217-2005. Desgraciadamente, no ha sido posible conocer el resultado de dicha causa.


Lugares de memoria

  • En el año 2018 se instaló una baldosa conmemorativa en las afueras del Hospital San Pablo, Coquimbo.

  • Su nombre está integrado en el Monolito instalado en la actual casa central de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Santiago.

    ¡La impunidad de ayer, es la impunidad de hoy!